Cómo facilitar una mudanza a tu mascota

Los cambios son siempre motivo de estrés para todos, humanos o animales. Uno de los cambios que más se dan después del verano es la mudanza. Ya sea de regreso a la vivienda principal tras las vacaciones o por un cambio de domicilio debido a motivos laborales, las mudanzas son un factor de gran estrés, especialmente para nuestra mascota.

En este artículo, te daremos algunas claves para hacer el cambio más fácil a tu mejor amigo.

PREPARA EL VIAJE HACIA EL NUEVO HOGAR

 

Quizás te mudes a una ciudad que está a varias horas en coche de tu actual residencia y tu perro o gato no está acostumbrado a pasar tanto tiempo en el coche. Aprovecha los fines de semana para entrenarle, haciendo pequeños viajes en el coche y parando de vez en cuando para que estire las patas y juegue un poco. De esa manera, perderá el miedo al coche o a su transportín y llevará mejor un trayecto más largo.

Recuerda preparar tu vehículo para transportar a tu mascota. Hay elementos de seguridad que se pueden poner en el coche para garantizar que el animal vaya cómodo y cumplas con la normativa vigente. En tu taller de confianza podrán ayudarte a elegir el más adecuado para ti.

En el caso de que vayáis a usar un transporte público para un largo trayecto, será el transportín el objetivo de tu estrategia. Tu animal debe sentirse cómodo dentro de él. Puedes dejarlo abierto, con una mantita que huela a él o a ti dentro, para que se sienta seguro durmiendo o jugando con sus juguetes, durante su día a día.

 

PRESÉNTALE SU NUEVO ENTORNO

 

Si tienes la suerte de poder visitar tu nuevo barrio o lugar de residencia antes de hacer la mudanza, sería estupendo que pudieras dar paseos con tu perro por esa zona. Os ayudará a reconocer el terreno e incluso a hacer nuevas amistades antes del cambio.

Si tu perro orina mucho durante estos paseos exploratorios, no te preocupes, es normal. Sólo intenta que el lugar huela un poco a él o ella, para sentir seguridad. Todos los animales somos territoriales (incluidos los humanos): dale un pequeño respiro hasta que se habitúe.

 

FACILÍTALE LA MUDANZA

 

Si tienes la suerte de contar con alguien que se pueda hacer cargo de tu mejor amigo durante los días críticos de la mudanza, le estarías haciendo un gran favor dejándolo en su casa, tranquilo. Debe ser alguien en quien el animal confíe, y necesitará contar con su “zona de confort” al completo: cama, juguetes, comedero y bebedero. Reconocer los olores le tranquilizará y compartir la casa con gente que ya conoce se le hará más fácil.

Si no puedes dejarle con nadie, tendrás que hacer de tripas corazón durante la mudanza para que tu pequeño amigo no se estrese más de la cuenta. Procura no descuidar sus horarios de paseos y comidas y juega con él de vez en cuando. Si te merodea mientras estás empaquetando tus cosas, recuerda que es normal. Los animales perciben nuestro estado de ánimo rápidamente, y si una mudanza genera, cuanto menos, nerviosismo y concentración, tu animal se pondrá nervioso al ver que algo que se cuece. Procura interactuar con él de manera normal.

Por cierto: no le encierres en una habitación mientras estés cargando cajas. Se sentirá solo y desorientado. Imagínate el mosqueo que tendrá con todo el ajetreo, como para comprender por qué le “castigas” en un cuarto a solas. No lo va entender, tenlo en cuenta.

Por último, recuerda recoger sus cosas al final, justo antes de iros. Esto le hará sentirse más tranquilo hasta el final y, por otro lado, te será útil para localizar sus pertenencias. Cuando lleguéis a vuestro destino, colócalas en primer lugar.

 

RECONSTRUYE LA DISTRIBUCIÓN DE «SU CASA»

 

¿A qué nos referimos con esto? Piensa en la estructura de tu antigua casa, desde el punto de vista de tu animal. El comedero y el bebedero se encontrarían en una habitación concreta; la cama o casita en otra; sus juguetes y mantita en otra; etc. En la nueva casa sería muy útil que replicaras esa estructura en todo lo posible. Es probable que la distribución de tu nuevo domicilio no sea igual que la del anterior, pero piensa que las rutinas domésticas no están siempre marcadas por la división de los espacios. Por ejemplo, ¿cuando tu perro o gato come, tú estás cerca cocinando? Procura que siga siendo así. ¿Cuando tu perro o gato descansa, está en un rincón tranquilo pero cerca de ti mientras trabajas o ves la televisión? Pues ahí es donde debe estar. Ellos se guían por nuestras rutinas. Cuanto más se parezcan a su vida de antes, más rápido se adaptará.

De la misma manera, procura mantener los horarios de siempre. Su tránsito digestivo va a andar un poco revuelto los primeros días, por lo que las horas de comer y evacuar son fundamentales para su pronta puesta al día. Vomitar o tener diarrea es normal, debido al estrés. Pero si el problema persiste, no esperes mucho y llévale a un veterinario de confianza a que le haga un chequeo. La deshidratación y un bajón de sus defensas naturales debido a un trastorno por estrés son enemigos a tener muy en cuenta para atajarlos lo antes posible.

En cuanto a la llegada a casa, sería bueno que acompañaras a tu mascota a visitar cada una de las estancias del nuevo domicilio. Visitarlas contigo haciéndole compañía y transmitiéndole “tus buenas vibraciones”, le generará una impresión positiva del lugar, a la vez que reforzará tu figura como “ente que se ocupa de su seguridad y tranquilidad”. Tu actitud le comunicará más de lo que te puedes imaginar. Procura estar tranquilo, parar en cada habitación y, siempre que esté tranquilo, hacerle algún cariño en ella antes de pasar a la siguiente. Si está nervioso, procura no hablarle (y si lo haces, que sea con voz pausada) y haz movimientos suaves. Esto le ayudará a relajarse.

Por otro lado, recuerda no lavar ninguna de sus pertenencias. A veces con un cambio así pensamos que es mejor hacer borrón y cuenta nueva y cambiamos hasta la cama del gato. Abstente, por favor. Aunque odies su antigua cama, ésta es el símbolo de su hogar y será fundamental en su proceso de habituación. Sus cosas deben oler a él o ella, en todo lo posible, incluso a toda tu familia (que es su manada, al fin y al cabo). Déjale una camiseta vieja o manta que huela a ti y reforzarás su bienestar mientras andas colocando trastos. Cuando pasen unos meses y se haya adaptado completamente a su nuevo entorno, tira la casa por la ventana si quieres y hazle una renovación total pertenencias.

 

RECUERDA ESTOS TRÁMITES CON EL VETERINARIO

 

Deberás tener a mano el teléfono de un buen veterinario. Si no puedes seguir yendo al mismo por una cuestión de distancia, pregunta a tus amigos para que te recomienden al mejor de la zona. Recopila todo el historial veterinario de tu mascota y entrégaselo al nuevo veterinario en la primera visita.

Será importante también que tramitéis un cambio de domicilio en el registro de animales de compañía, que está asociado al número de identificación que perros y gatos llevan en su microchip. Recuerda que el microchip no sólo es obligatorio en términos legales, sino que puede ser la diferencia entre localizar a un animal extraviado o que éste acabe de una manera muy distinta a la deseada…

En el veterinario te informarán de todo lo que tienes que hacer y de otros aspectos a tener en cuenta en el nuevo entorno. Por ejemplo, quizás que en la nueva ubicación las pulgas y garrapatas sean en ese momento un quebradero de cabeza para los propietarios de mascotas. En ese caso, un profesional te dirá qué medios de protección están dando mejores resultados en esa situación.

 

MANTÉN LA CALMA

 

Una mudanza es una etapa muy estresante que empieza mucho antes de preparar la primera caja. Respira hondo y conciénciate de que no va a ser coser y cantar. Pero sobre todo, transmite a tu mejor amigo tranquilidad y coherencia. Déjale claro con tu comportamiento que todo sigue igual, a pesar del cambio.

 

¿Te vas a mudar dentro de poco? ¿Te preocupa algo en concreto? Haznos tu consulta a través del formulario que encontrarás más abajo y procuraremos responderte lo antes posible.

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