Tumores en mascotas

_LOS TUMORES MÁS FRECUENTES EN NUESTRAS MASCOTAS_

En medicina veterinaria cada vez diagnosticamos procesos tumorales con más frecuencia. Esto se debe principalmente a que nuestras mascotas viven más tiempo y a que los diagnósticos son más precisos.

Un tumor puede ser maligno o benigno dependiendo de sus características, como grado de invasión, capacidad de metástasis, etc. Cuando hablamos de cáncer, nos referimos a una multiplicación incontrolada de las células en una o varias partes del organismo de carácter maligno. Por todo ello la palabra “tumor” o “cáncer” no habla de una sola enfermedad en sí, porque depende de su localización y malignidad.

Por frecuencia de presentación, los tumores cutáneos son los que vemos más a menudo, seguidos por los tumores de mama y órganos hematopoyéticos (relacionados con la sangre). En la mayoría de los casos una buena alimentación y cuidados es todo lo que podemos hacer para evitar la aparición de tumores, junto con los chequeos con el veterinario, que deberán realizarse con más frecuencia cuando nuestro perro o gato tenga más de 8 años .

Muchas de las tumoraciones las descubrimos durante la vacuna o porque el animal tiene síntomas inespecíficos como pérdida de apetito, aparición de “bultos”, dificultad para respirar, orinar o defecar correctamente, etc. Aquí son muy importantes las herramientas para el diagnóstico temprano: radiología, ecografía y análisis de sangre.

Mención especial merecen los tumores de mama en hembras y los tumores testiculares en machos, ya que ambos se pueden prevenir con la esterilización. La esterilización temprana de una hembra (antes del primer o el segundo celo) reducirá de forma drástica la posibilidad de los tumores de mama cuando nuestra mascota sea mayor, teniendo en cuenta que los tumores mamarios son el 45% de los tumores que diagnosticamos en hembras, es muy importante. En el caso de los machos, los tumores testiculares se previenen fácilmente con la castración, siendo más frecuentes en testículos no descendidos.

Gabriel Gómez-Pardo Maeso, veterinario col. nº 1684

Gabriel Gómez-Pardo Maeso, veterinario col. nº 1684

Una vez descubierto el problema necesitamos un buen diagnóstico para elegir el tratamiento más adecuado, la única forma de “conocer” un tumor es con una biopsia, asegurándonos del estado general del paciente y la ausencia de metástasis local o a distancia.
La buena noticia es que la mayoría de los tumores los podemos tratar, ya sea quirúrgica o médicamente, para mejorar la esperanza y calidad de vida de nuestros pacientes, que es nuestro objetivo final como veterinarios.

 

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